lunes, 4 de abril de 2016

Gobierno electrónico

En la tesis doctoral de Sánchez, publicada el año 2009 con el título “La administración pública en la sociedad de la información: Antecedentes de la adopción de las iniciativas de gobierno electrónico por los ciudadanos”, se menciona que el gobierno electrónico constituye una nueva manera de organizar la gestión pública para aumentar la eficiencia, transparencia, accesibilidad y capacidad de respuesta a los ciudadanos. Esto se consigue mediante un uso intensivo y estratégico de las tecnologías de la información y la comunicación en la gestión interna del sector público, así como en sus relaciones diarias con ciudadanos y usuarios de los servicios públicos. La incorporación intensiva de las tecnologías de la información y la comunicación constituye una manera particular de estructurar la gestión en las entidades públicas, distinguiendo además su importancia, tanto para mejorar la atención a los ciudadanos como para el desenvolvimiento de la operación interna de las organizaciones indicadas. En clave más de gestión interna, el Gobierno electrónico conjuga las tecnologías de la información y la comunicación, reingenierías de procesos y cambios de culturas organizacionales. Como una componente adicional a su enfoque convencional, está su potencialidad para reforzar los elementos de participación.

Las Naciones Unidas, en su informe del sector público mundial del año 2003 titulado “Gobierno en la encrucijada”, recalcan este aspecto al incluir en su encuesta el concepto de e-participación pues incorpora en la definición de gobierno electrónico la habilidad de las personas de involucrarse en un diálogo con sus gobiernos como consumidores de los servicios públicos y por participar en los procesos políticos como ciudadanos. Al mismo tiempo, también conviene reflexionar sobre su contribución respecto al desarrollo de nuevas formas asociativas ligadas a la dimensión de red social de Internet. Kaufman, en el artículo publicado el año 2003 con el título “Panorama latinoamericano de gobiernos electrónicos modelos existentes”, sostiene que la administración pública mediante sus modelos de gobierno electrónico puede jugar un papel de punto de coordinación importante de estos movimientos.

Conceptos para el desarrollo de este articulo son el de gobierno electrónico, qué relación tiene con las tecnologías de la información y la comunicación y su incidencia en la administración pública. De esta manera, algunas instituciones y académicos han definido y retomado el concepto de gobierno electrónico, Esteves, en el libro publicado el año 2005 con el titulo “Análisis del desarrollo de Gobierno Electrónico en España”, lo define como: “La aplicación de tecnologías basadas en Internet para actividades comerciales y no comerciales en el seno de las administraciones públicas”. Otras definiciones eliminan las limitaciones a ese concepto, manifestando que las relaciones pueden extenderse desde la conexión en línea, pasando por los asistentes digitales personales, hasta llegar a la interacción y los mensajes instantáneos con sistemas como la retransmisión de charlas por Internet. Por su parte, el Banco Mundial en su guía de gobierno electrónico publicada el año 2013, se refiere al gobierno electrónico como: “El uso de las tecnologías de la información y la comunicación para mejorar la eficiencia, eficacia, la transparencia y la rendición de cuentas de los gobiernos, donde este puede ser visto simplemente como mover servicios al ciudadano en línea, pero en su más amplio sentido que se refiere a la transformación tecnológica con capacidad gobierno.

Criado, Ramilo y Serna Araujo, en la monografía publicada el año 2002 con el título “La necesidad de teorías sobre gobierno electrónico: Una propuesta integradora”, plantean una sistematización del concepto de gobierno electrónico que aborda su complejidad a partir de tres ejes maestros: (1) Prestadores de servicios públicos, e-Administración, que incluye las dimensiones de gestión, información, tramitación de servicios, formulación de quejas y sugerencias. (2) Promotores de la democracia, e-Democracia, que incluye la consulta en los procesos de toma de decisiones. (3) Dinamizadores y elaboradores de políticas públicas, gobernanza electrónica, que incluye la participación activa en la elaboración de las políticas, gestión y evaluación de los resultados. En la tesis doctoral de Cardona, publicada el año 2002 con el título “Las tecnologías de la información y las comunicaciones en la relación administración pública ciudadano”, se establecen las siguientes etapas del gobierno electrónico: (1) Presencia. Es aquella donde las agencias de la administración pública utilizan las tecnologías de la información y comunicación para entregar información básica al público. (2) Interacción. Hace referencia a la posibilidad que puede tener un ciudadano a acceder a información crítica, así como a formatos que puede descargar y además, puede contactar la institución vía correo electrónico. (3) Transacción. Es la etapa más avanzada del gobierno electrónico. Las agencias adicionan aplicaciones de auto servicio para que el ciudadano pueda realizar trámites completos en línea. (4) Transformación. Ésta etapa se logra cuando hay un salto cultural, donde las administraciones públicas tienen una redefinición de los servicios y de la operación en su gestión. (5) Participación democrática. Permite al ciudadano intervenir activamente en la definición de las políticas públicas a través del ejercicio del voto y de la revisión del quehacer político de los dirigentes elegidos.

lunes, 28 de marzo de 2016

Gobierno electrónico

En el artículo publicado el año 2009 por los investigadores Criado y Ramilo, titulado “De la administración pública electrónica a la administración pública relacional: Aportaciones para una propuesta analítica integradora”, se retoma el planteamiento del investigador Heeks, descrito en el libro escrito el año 2001 titulado “Reinventando el gobierno en la era de la información”, quien menciona que las tecnologías de la información y la comunicación son un conjunto de herramientas e infraestructuras utilizadas para la recogida, almacenamiento, tratamiento, difusión y transmisión de la información. Las tecnologías de la información y la comunicación pueden distinguirse en tres tipos: Terminales, redes y servidores. En los servidores se encuentran los contenidos o la información, y para acceder a ellos se necesita una terminal, es decir una computadora, un teléfono móvil o la televisión digital entre otras. Para alcanzar los contenidos desde las terminales, son necesarias las redes de comunicación como las redes troncales, entre las cuales se cuentan con la fibra óptica y los radioenlaces; las redes fijas de acceso, entre las que se mencionan el cobre original o mejorado, o los sistemas de cableado eléctrico, los que se comercializan a través de los servicios de comunicaciones. En el Informe anual sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información en España, publicado por la Fundación Retevisión el año 2001, se menciona que desde una perspectiva más general, la literatura propone dos aspectos clave en la definición de las tecnologías de la información y la comunicación. En primer lugar, una visión amplia, compartida por organismos e instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, o la Asociación Nacional de Industrias Electrónicas. Otra visión más restringida está asociada al Observatorio Europeo de Información Tecnológica y la Asociación Española de Empresas de Tecnologías de la Información.

En la tesis doctoral de Rodríguez, publicada el año 2010 con el título “Marco de medición de calidad para gobierno electrónico aplicable a sitios Web de gobiernos locales”, se menciona que para comprender que representan las tecnologías de la información y la comunicación en estos tiempos, bastará con intentar vivir un día sin ellas. En este momento en que los celulares, computadoras, televisores, forman parte de la vida diaria de las personas, es realmente difícil concebir no utilizar los mismos en tareas que resultan cotidianas para diferentes sectores de la población. Consultar el saldo bancario por Internet, publicar y ofertar productos, abonar el importe de un impuesto, son algunas de las múltiples gestiones que se realizan mediante la Web. Sin embargo en contrapartida al avance tecnológico que disfrutan muchas comunidades, hay otras que se encuentran excluidas tecnológicamente. Según Serrano y Martínez, en el libro publicado el año 2003 con el título “La brecha digital: Mitos y realidades”, se menciona que los grupos sociales que han aprovechado estas ventajas en beneficio de sus integrantes, adquirieron un nivel de desarrollo material e intelectual que los separa de otros grupos sociales menos privilegiados. Por ello es posible afirmar que existe una brecha tecnológica entre las comunidades que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación como parte de su vida cotidiana, casi sin notar la presencia de las mismas, y aquellas que no poseen ningún tipo de conocimiento al respecto. En palabras de Sánchez y Capdevielle, en el artículo publicado el año 2005 con el título “Innovación en la Sociedad del Conocimiento”, una definición posible para la brecha tecnológica es “la distancia tecnológica entre individuos, familias, empresas, grupos de interés, países y áreas geográficas en sus oportunidades de acceso a la información, a las tecnologías de la comunicación y en el uso de Internet para un amplio rango de actividades”.

Como complemento a lo señalado Manuel Castells, en la lección inaugural del programa de doctorado sobre la sociedad de la información y del conocimiento del año 2000, menciona que en todo el planeta los núcleos consolidados de dirección económica, política y cultural estarán también integrados en Internet, Criado y Fernández, en el artículo publicado el año 2002 titulado “Internet y Unix: 30 Años de Vidas Paralelas”, complementan mencionando que, desde un plano meramente conceptual, Internet no es más que una red de redes de computadoras capaces de comunicarse entre ellas a través de un lenguaje común, llamado TCP/IP. Según Abbate, en el libro publicado el año 2000 con el título “Inventando Internet”, desde un plano técnico, Internet opera dividiendo la información en pequeñas partes autónomas e independientes, llamadas paquetes, y transmitiendo esos paquetes desde el origen al destino a través de diferentes caminos disponibles. WWW es un servicio más de los ofrecidos a través de Internet. Nació en la Organización Europea para la Investigación Nuclear el año 1991 de la mano del físico Tim Berners-Lee. Desde un plano técnico, las aplicaciones Web componen un entorno gráfico basado en el concepto de hipertexto que opera al interior de Internet, apoyando presentaciones multimedia para transmitir sonido, texto, vídeo, datos, entre diferentes computadoras con una interfaz amigable. Según Sánchez, en la tesis doctoral publicada el año 2009 con el título “La administración pública en la sociedad de la información”, la introducción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en las administraciones públicas se ha convertido una tendencia global. La oferta de servicios en línea por parte del sector privado y la demanda de los mismos por los ciudadanos, están presionando a las administraciones públicas de todos los países para que innoven en la forma en que se relacionan con los ciudadanos.

martes, 8 de marzo de 2016

“El 50 por ciento de la información del Estado no la tiene el Estado, la tienen los gringos”



No tiene problemas en confesar su apego al liderazgo del Presidente. “Yo he venido por el proceso de cambio. Evo Morales tiene una fama increíble en Europa, en el ámbito de la izquierda, y aparece desde ahí como una esperanza que ya no hay en Europa”, confiesa a CAPITALES.

Sylvain Lesage, director ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB), dependiente de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional, llegó a Bolivia en 2009 después de haber obtenido una licenciatura en Telecomunicaciones en su natal Francia. Tiene un doctorado de la Universidad de Rennes, donde estudió Procesamiento de Señales.

CAPITALES (C). ¿En qué punto nos encontramos en esa visión del Gobierno nacional de ser tecnológicamente soberanos?
Sylvain Lesage (SL). La ley de 2011 ha sido muy clara con el tema de priorizar el software libre, que es un tipo de software que uno puede copiar libremente, puede modificar, no tiene que pedir a un editor de software, como de Microsoft, “por favor póngame esta funcionalidad”. Yo la puedo analizar, la puedo aumentar, la puedo distribuir. Es exactamente el equivalente de la investigación científica, que así funciona: se transfieren los conocimientos y uno va ayudando al otro, y al otro, y al otro, y así crece y obtenemos resultados de mejor calidad.

El Estado está iniciando a partir de este año su migración hacia el software libre; es decir, en siete años, hasta 2022-2023, ya no comprará ninguna licencia de Microsoft y de otras empresas. En algún caso puede haber una excepción, que está prevista por el decreto de 2013, pero en el 99% de los casos estaremos liberados tecnológicamente, por lo menos en el tema de software. Sin embargo, como bien sabe, ahora cuando maneja Google Docs, maneja Drop Box, maneja Gmail, todos estos servicios en realidad no son software libre, al final son servicios web, entonces tampoco ha cambiado la figura. Antes era muy claro: Microsoft tiene un monopolio que oprime a los gobiernos y del cual nos tenemos que liberar. La figura ha cambiado un poco con la incorporación de internet, ahora el tema es dónde están alojados los datos.

C. ¿Y en este tema cómo estamos?
SL. Hay muchos compañeros en el Estado (Plurinacional, en realidad en el Gobierno), que no manejan cuentas institucionales de correo sino Gmail, porque es más fácil; no manejan sus archivos dentro de los servidores de la institución sino que los ponen en Dropbox, porque es más fácil compartir, etc. Eso significa que el 50% de la información del Estado no la tiene el propio Estado, pero los gringos la tienen.
Entonces, tenemos ahí un problema de soberanía tecnológica que es en lo que estamos trabajando también; tenemos que reforzar esta soberanía con infraestructura de servidores y de red propia, de Estado, de forma que tengamos el control y la confidencialidad sobre nuestros datos.

C. ¿Cómo están trabajando desde su oficina gubernamental para reducir la brecha digital?
SL. Una de nuestras misiones es reducir la brecha digital, ayudar con proyectos que ayuden a hacer que la población se empodere, sepa manejar las tecnologías en bien de la ciudadanía en general.
Hemos hecho un proyecto durante dos meses de cursos a jóvenes de 14 y 15 años, de La Paz y El Alto, donde les hemos enseñado programación de sitios web. Muchos nunca habían ni tocado una computadora y después de dos meses podían hacer una página web. Nada extraordinario, sabemos que los jóvenes aprenden rápidamente, tienen muchas capacidades.
Lo único es que queremos que el colegio les brinde este conocimiento, porque ya se van a desenvolver en un mundo digital, los medios en línea, las redes sociales, en su trabajo tendrán que manejar la herramienta informática y, si no tienen el control, van a estar perdidos, no van a ser ciudadanos informados. Entonces, queremos empoderar a los jóvenes.
Hemos hecho un pequeño esfuerzo con 100 alumnos, pero queremos sobre todo difundir la experiencia para que surjan otros proyectos, (que) surja la demanda hacia el Ministerio de Educación de que se amplíe, se incorpore más la tecnología.

C. ¿Cuál es la visión que tiene el Estado boliviano respecto a este tema?
SL. Para acortar la brecha digital una de las visiones es la cobertura, lo que significa infraestructura, Entel y el Viceministerio con la ATT. Es inversión, mucha plata que hay que invertir. A la vez, acceder a todos los lugares con el satélite.
Y lo otro es acceso internacional de mejor calidad: actualmente solo tenemos un acceso mediante Chile, muy caro. Estamos buscando otras vías, por Perú, Uruguay, quizás por Argentina, mediante el anillo de fibra óptica que está trabajando Unasur, para de esta forma poder incorporarnos dentro de la internet mundial, para bajar los costos.
La otra forma es por la capacitación, la educación. Queremos que los estudiantes no solamente sean consumidores de tecnologías, utilicen servicios gringos, sino que aprendan a programar, a crear contenidos locales en sus idiomas —que pueden ser diferentes al castellano—.
Que internet, que ha sido una revolución, permita a cada uno ser productor de su propio contenido, tener su propia voz; no solamente como la TV, ser consumidor de un contenido producido por otros.

C. ¿Nos habla de la educación enfocada, por ejemplo, al uso de las redes sociales?
SL. Ahí tenemos una relación muy cercana de los ciudadanos con cualquier otra persona, como un gobernante, un investigador, un periodista, lo que sea; mediante las redes sociales, que son una maravilla, podemos acceder, expresarnos como ciudadanos. Pero hay que entender que implica también una educación: lo que se publica una vez está para siempre, hay que tener cuidado.
A veces uno piensa que está en su entorno pero, en realidad, puede tener una repercusión pública encadenada. Con nuevas herramientas vienen también nuevas formas de educación.

C. En este momento hay una polémica por la propuesta de regulación de las redes sociales. ¿Es posible hacerlo y cuál es su recomendación antes de dar este paso?
SL. Nuestra posición siempre ha sido considerar internet y las redes sociales como un medio que es como el teléfono, es decir, hablamos de las estafas, de la trata y tráfico de personas mediante internet, entonces, ¿por qué no tipificamos también (esos delitos) por teléfono?
Puede haber algunos delitos adicionales de tipo penal que puedan surgir a raíz de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), pero pensamos que casi el 99 por ciento de los casos ya existe la tipificación: discriminación racial, discriminación de género, insultos, calumnias. Todo eso ya existe, que sea mediante un periódico impreso, un periódico en línea, una red social, etc., si hay una prueba fehaciente se puede proceder. Se ha visto que en los juicios vale como prueba hasta una captura de pantalla de Whattsap.
Entonces, mi punto de vista es más considerar a las redes como un medio y no aumentar quizás otras tipificaciones que van, más que todo, a restringir las libertades sin tener un efecto práctico. En algunos casos se tiene que castigar, porque hay violaciones claras de agresiones que se tienen que sancionar, pero pensamos que el aparato legal es suficiente actualmente.
Los temas de tipificación penal o civil, lo que es de ataque deliberado a la infraestructura, a buscar tumbar un sitio web, robar o borrar información, eso, específicamente tiene que ver con las redes informáticas, con las TIC, algo quizás se puede incorporar. Pero, aparte de eso, todos los otros casos deberían llevarse de la misma forma que si ha sido por teléfono, por carta o cualquier otra forma física.

C. ¿Usted maneja información actualizada respecto a la cobertura de internet y cantidad de usuarios en Bolivia?
SL. Por datos del Viceministerio de Telecomunicaciones sobre la cobertura, tenemos muy poco acceso por ADSL, por conexiones fijas, pero desde hace algunos años hay un boom de las conexiones por celular. Del total de usuarios de internet, el 96 por ciento accede a través de los celulares.
Al contrario de otros países, donde todo llegó por internet en la casa, en Bolivia se produjo por el celular. Con la expansión de la cobertura de Entel, en muy poco tiempo, hasta 2020, vamos a llegar a este acceso universal, es decir que cualquier ciudadano va a poder acceder a internet a un menor costo.

“Hay muchos compañeros en el Estado (Plurinacional, en realidad en el Gobierno), que no manejan cuentas institucionales de correo sino Gmail, porque es más fácil; no manejan sus archivos dentro de los servidores de la institución sino que los ponen en Drop Box, porque es más fácil compartir”

Firma digital, con valor legal de papel



Hasta ahora, la identidad de una persona que aprobaba un documento solamente era certificada con su firma, de manera individual y para cada caso. La introducción de la “firma digital”, para reemplazar a la escrita, permite omitir la presencia física del interesado y reducir la duración de los trámites, entre otros beneficios.

El ingeniero francés Sylvain Lesage, director ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB), dependiente de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional, estuvo en Sucre y explicó a ECOS los alcances de este avance que acaba de introducir el Gobierno.

¿Qué es la firma digital?
La firma digital consiste en certificar la identidad de la persona que está aprobando un documento digital, informa Lesage. “Siempre hay la incertidumbre, al momento de enviar un mail, un documento, sobre el origen o su validez. Es muy fácil modificar el orden de contenidos en un documento digital”, apunta él.

Según el Director de la ADSIB, este mecanismo significa poner un sello que impide que se modifique el documento, además de certificar la autenticidad del firmante. “Es inviolable, es imposible de falsificar; esa es la garantía técnica”, aclara Lesage.

La garantía legal la da la Ley 164, aprobada en 2011, que reconoce que cualquier documento digitalmente tiene valor legal. “No se necesita una versión de papel, salvo en algunas excepciones como por ejemplo el Derecho de Familia; pero, en el 99 por ciento de los casos, la firma digital tiene valor legal del papel”.

La certificadora
Todos los países tienen una entidad certificadora. En el caso boliviano, se trata de la ADSIB, entidad descentralizada de la Vicepresidencia.

La ADSIB está encargada de ser la entidad certificadora pública, es decir, la que provee los firmas digitales a la población. “Es la única entidad certificadora de Bolivia, tiene el monopolio en el sector público”, remarca Lesage, quien reside en el país desde 2009 y tiene un doctorado en Procesamiento de Señales de la Universidad de Rennes (Francia). Explica que esta herramienta “no es de uso masivo para la población en general; pensemos que es más para entidades que cada día tienen que firmar, recibir, sellar una gran cantidad de papel. Ahí les será útil, habrá un importante ahorro económico”.

Menciona también entre las ventajas a la agilización de trámites, un flujo mayor de atención al cliente, en una institución o empresa. Ya está siendo utilizada en el Ministerio de Educación, el Rejab y, próximamente, en Derechos Reales. Todas las personas naturales pueden adquirir su firma digital, desde instituciones, pasando por empresas, hasta ciudadanos.

“Se puede aplicar en cualquier ámbito”, aclara el ejecutivo de la ADSIB.

Beneficios de la firma digital
1. Ahorro de tiempo: El tiempo es dinero. Uno puede firmar, mandar por email y un segundo después ese documento está al otro lado del país con valor legal, sin necesidad de pasar por un servicio de correspondencia física.
2. Fotocopia legalizada: Ya no es necesaria porque cualquier copia del archivo que ha sido firmado digitalmente tiene la misma validez.
3. Papel: Los archivos de papel, que llenan oficinas enteras, con diferentes riesgos de deterioro, se pueden manejar más fácilmente, tomando ciertos recaudos como copias de seguridad.
4. Celeridad y confianza: Se aceleran los procesos administrativos o trámites de instituciones y empresas, además de generarse un círculo de confianza y de transparencia.

jueves, 3 de marzo de 2016

AgeTIC prevé que todo el Gobierno utilizará este año la firma electrónica

Nicolás Laguna. El Director Ejecutivo de Agencia de Gobierno Electrónico y Comunicación (AgeTIC) destacó que la firma digital está respaldada por mecanismos de encriptación “muy complejos” y bases de datos que están resguardadas en bóvedas del Banco Central de Bolivia, así como en la Vicepresidencia del Estado. La firma digital es una herramienta electrónica que reemplaza a la rúbrica escrita y con la cual se pueden enviar documentos digitalizados a diversas entidades públicas y privadas.



El 9 de septiembre de 2015, el Gobierno creó, vía decreto, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de la Información y Comunicación (AgeTIC) con el fin de elaborar sistemas que automaticen la administración estatal, incluidos los trámites de la ciudadanía. Como primer paso, el 19 de febrero de este año, la agencia entregó 5.000 firmas digitales a la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) para operadores de comercio exterior y otras firmas a las universidades privadas Los Andes y San Francisco de Asís, para simplificar el trámite de titulación para sus estudiantes.

— ¿Qué beneficios trae la firma electrónica para la abreviación de procedimientos?

— La AgeTIC se creó hace cuatro meses con el objetivo principal de simplificar todos los procesos internos y externos del Estado y de generar una nueva forma de hacer gestión pública, más moderna y acorde a los tiempos actuales. Una de las herramientas que utilizará esta agencia para cumplir esta tarea es la firma digital, que autentificará los documentos enviados por los usuarios a través de internet, documentos que actualmente pueden ser alterados en el proceso de envío y recepción.

— ¿Quiénes son los responsables de garantizar la firma?

— La firma electrónica será entregada a las empresas, ciudadanos o quien la requiera en un dispositivo similar a un USB (que tiene un precio de entre Bs 300 y 370). Estará respaldada por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) y la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB), la primera como entidad certificadora de raíz y la segunda como entidad certificadora pública. Los (certificados digitales) de autenticidad se mantendrán en servidores que están en la bóveda del Banco Central de Bolivia (BCB) y en el data center de la Vicepresidencia. Por eso, es una inversión grande que el Estado ha hecho en términos legales, técnicos, normativos y de infraestructura.

— ¿Cuánto se invirtió para desarrollar este proceso?

— Solo la ADSIB invirtió aproximadamente Bs 1 millón. Los datos de la ATT no los tengo.

— ¿Qué procedimientos se utilizan para validar la autenticidad de una firma digital?

— Se utilizan mecanismos de encriptación, de criptografía muy complejos (...). Se usan algoritmos matemáticos y chips criptográficos que vuelven casi imposible vulnerar esos mecanismos.

— Entonces, ¿no es un procedimiento 100% garantizado?

— Es mucho más seguro que un mecanismo físico. Es mucho menos probable que una persona pueda falsificar la firma digital de otra. Es menos probable que alguien se atreva a modificar un documento firmado digitalmente y más probable que alguien intente falsificar una firma física.

— ¿Qué entidades ya están usando esta herramienta?

— La AgeTIC empezó su trabajo con el Ministerio de Educación, con un proyecto para universidades privadas, específicamente para el trámite del título de egreso y profesional. Antes, ese proceso tenía como ocho requisitos y duraba al menos 60 días o 1.440 horas; el nuevo procedimiento necesitará de dos requisitos y tardará aproximadamente 72 horas (...). Los 42 rectores de las universidades del país han estado muy motivados, atentos y deseosos de participar de este proyecto, por lo que se decidió que inicialmente se entregará entre dos y tres firmas electrónicas a cada universidad.

— ¿Que otras instituciones contarán con esta herramienta?

— Con la Aduana, el trabajo ha sido un poco más complejo, porque será la institución que otorgue el documento a los operadores de comercio exterior. Importadores, exportadores, transportistas y despachantes de aduana, entre otros, ya podrán operar sin documentos por los que tengan que ir hasta las oficinas de la ANB, la cual usará también esta herramienta en sus procesos internos (...). En un año o un poco más otorgará unas 5.000 firmas digitales, primero a los exportadores y luego a los importadores.

— ¿Quiénes más podrán contar con la firma electrónica?

— Inicialmente, las dos instituciones mencionadas. Sin embargo, ya estamos trabajando para que esta herramienta sea usada también por la Contraloría General del Estado, el Instituto Nacional de Seguros de Salud, Derechos Reales, la ATT, ADSIB, el Viceministerio de Telecomunicaciones, Entel y el Consejo de la Magistratura, para el tema de antecedentes penales. De a poco estaremos ampliando esta labor a otras entidades públicas. Esperamos que a fin de año, el nivel central cuente con la firma digital.

— ¿Las personas naturales y jurídicas pueden adquirir una firma electrónica?

— Para que una persona natural pueda adquirir una firma electrónica debe ingresar primero a firmadigital.bo, crear una cuenta y firmar un contrato con la entidad de certificación pública, que autoriza la creación de la herramienta. La confirmación de la producción de la rúbrica llega a la cuenta del usuario en dos o tres días y el interesado puede descargar ésta en el USB que adquirirá en oficinas de la AgeTIC. Luego se puede empezar a firmar. Para las personas jurídicas con cargo público (el procedimiento) es un poco más complejo, porque para la creación de la firma se necesita la autorización de la empresa o la entidad en la que el interesado esté desempeñando un cargo público.

Perfil

Nombre: Nicolás Laguna Quiroga

Profesión: Sociólogo

Cargo: Director ejecutivo de la AgeTIC

Sociólogo con experiencia en manejo de datos y medios

Laguna estudió Sociología en la Universidad Mayor de San Andrés. Fue Director Ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB) durante un año y nueve meses, previamente fue el responsable de datos en la Dirección de Participación Ciudadana de la Vicepresidencia del Estado por cinco años y medio. Participó del diseño y supervisión del proyecto de Infraestructura de Datos Espaciales del Estado Plurinacional de Bolivia. Fue editor de la publicación ‘El Plurinacional’ y parte del consejo editorial del quincenario ‘El Desacuerdo’. Actualmente es el director Ejecutivo de la Agencia de Gobierno Electrónico y Comunicación (AgeTIC), institución creada mediante el Decreto 2514 del 9 de septiembre de 2015.

viernes, 26 de febrero de 2016

Experto británico en transparencia y gobierno abierto visita Bolivia



Especialista internacional en datos abiertos, gobierno electrónico y transparencia, Andrew Stott, dictará conferencias en La Paz y Santa Cruz.
Andrew Stott
Andrew Stott

Andrew Stott llega a Bolivia invitado por la Embajada Británica, como parte su apoyo al proyecto “Alianza para el Gobierno Abierto en Bolivia” que lleva adelante la Fundación Gobierno Abierto.

El miércoles 3 de marzo dictará en La Paz una conferencia abierta titulada “El valor de los datos abiertos”, a horas 18:30 en el auditorio de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina (Av. Arce No. 29 15). Las personas interesadas en asistir pueden registrarse llenando este formulario de la Fundación Para el Periodismo.

La misma conferencia se dictará en Santa Cruz el viernes 4 de marzo a horas 19:00 en el auditorio de la Casa de Gobierno Departamental, Plaza 14 de Septiembre.

El experto sostendrá reuniones con autoridades nacionales, municipales y departamentales, y además dictará en La Paz un taller especializado sobre cómo llevar adelante una iniciativa exitosa de datos abiertos.

Andrew Stott fue Director de Transparencia e Interacción Digital del Gobierno británico. Lideró el trabajo para abrir los datos y crear el sitio data.gov.uk.

A partir de 2010 tuvo la responsabilidad de mejorar capacidad del gobierno para usar nuevos medios en la comunicación y colaboración con el público, incluyendo la recolección de ideas para reducir gastos y aumentar las libertades civiles, así como un mayor uso de las redes sociales como Facebook y Twitter.

Su trabajo contribuyó en gran manera a que gobierno británico sea reconocido como líder en la liberación de sus datos para la transparencia y en la promoción del uso de datos para el crecimiento económico y la innovación empresarial .

Ha asesorado a otros 25 gobiernos en sus políticas de datos abiertos, incluyendo Perú, Uruguay y Paraguay. En 2013 fue orador principal en la primera Conferencia Regional de Datos Abiertos realizada en Montevideo. También fue orador y moderador la Conferencia Internacional de Datos Abiertos que tuvo en Ottawa, Canadá, el año 2015.

Andrew Stott se unió al servicio civil del Reino Unido el año 1976 y posteriormente trabajó en una variedad de instituciones del sector público en las áreas de políticas, finanzas, administración de programas y tecnologías de la información. Entre 2004 y 2009 fue Sub Director de Informaciones del Gobierno británico y director del Consejo de Directores de Tecnología.

Es graduado en Derecho y Matemáticas de la Universidad de Cambridge.

lunes, 22 de febrero de 2016

Evgeny Morozov: ‘Los datos (de las personas) son una de las más preciadas mercancías’

El ensayista, uno de los principales investigadores del mundo en las implicaciones sociales y políticas de la tecnología, afirma que el modelo de negocios de las grandes compañías del sector tecnológico en el mundo se basa en la creación de necesidades que solo le sacan dinero a los usuarios. Este tipo de análisis de la tecnología del experto han encontrado oídos en todo el planeta y se han convertido en parte de un discurso político con vocación transformadora.


A sus casi 32 años, el intelectual bielorruso Evgeny Morozov se ha convertido en uno de los principales investigadores mundiales de las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. En su último libro La locura del solucionismo tecnológico (2015), el experto carga contra los peligros de internet y el discurso tecnoutópico.

— ¿Existe una narrativa, muy extendida, sobre la idea de compartir en internet; las empresas tecnológicas nos invitan a hacerlo constantemente. ¿Diría que como consecuencia de ello compartimos más?

— Silicon Valley hizo una especie de alianza en los setenta con intelectuales. Siempre habrá gente, a los que llamaré idiotas útiles, que intentarán capturar el zeitgeist (espíritu de la época). Habrá libros, conferencias y charlas para que esos intelectuales puedan hacer de portavoces de la causa. Silicon Valley promueve mininarrativas. Nos habla de la web 2.0 y, cuando se agota, habla del internet de las cosas, de la economía colaborativa… Identifican pequeños fragmentos, ocupan el debate durante dos años y luego salen con una nueva historia. No hay mucho contenido en esas narrativas. He trabajado durante suficiente tiempo en esto como para decir que son tonterías. Después de la economía colaborativa vendrá la economía solidaria, de los cuidados. Lo que nos dicen estas empresas es falso. Cuando voy por ahí diciendo que para entender a Silicon Valley hay que mirar a Wall Street, al Pentágono, a las finanzas, a la geopolítica o al imperialismo, les resulta incómodo escucharlo porque prefieren hablar de los fondos de capital riesgo, de los emprendedores, del garaje de Steve Jobs, del LSD… NdE. La región estadounidense de Silicon Valley aloja a muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y a miles de pequeñas empresas emergentes del rubro. Morozov utiliza el nombre para referirse a las compañías tecnológicas más influyentes del planeta.

— Los dispositivos llamados inteligentes, ¿nos pueden convertir en estúpidos?

— Hay que impugnar la palabra inteligente. Me gusta aplicar una perspectiva histórica. Muchos de los dispositivos inteligentes que nos rodean reflejan intereses y compromisos de la gente que los fabrica o configura. El motivo por el que la gente comprueba una y otra vez su Facebook o Twitter en el teléfono es que los sistemas han sido diseñados para crear esas dependencias. El modelo de negocio de este tipo de servicios es así. Cuantos más clics hago, más valioso soy (...). Cuantos más clics míos consiguen, más dinero hacen conmigo, lo que hace que diseñen los servicios para maximizar esos clics.

Yo tengo una perspectiva cínica, banal y racional de que el dinero es lo que rige el mundo. Y eso explica el modo en que se conciben los servicios. ¿Que ese sistema nos distrae y dificulta que nos centremos? Por supuesto. ¿Es un problema de los dispositivos inteligentes? No. Es cuestión del modelo de negocio.

Me niego a creer que no haya otra manera de generar comunicación entre la gente sin generar distracción. Sería la derrota final de la imaginación. Debemos ser capaces de soñar y pensar en términos que no estén definidos por Silicon Valley. Para mí, en este punto, las empresas de tecnología son como las cadenas de comida rápida, las casas de apuestas o los casinos: crean y manufacturan una adicción que luego tiene unas consecuencias. En el caso de las tecnológicas, la distracción.

— La directora de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, dice que esa red social nos ayuda a expresar nuestro auténtico yo. Esta plataforma probablemente cambia el modo en que nos percibimos a nosotros mismos o cómo nos construimos, ¿qué opina?

— Facebook es un servicio que se basa en hacernos sentir ansiosos, sobre nosotros, nuestros amigos, nuestro lugar en la sociedad. La gente invierte mucha energía en actualizar la información, la ansiedad es la moneda que lo rige. En este sentido, está claro que tu ser en esa red social afecta a cómo te concibes a ti mismo, cómo ves tu relación con los amigos, cómo te presentas ante otros…

— ¿Quiere decir que cuanto más lo usa uno, más ansioso es?

— No digo que sea una relación lineal, aunque probablemente podría ser así. Debe de haber un momento en que se llegue a una meseta de ansiedad y, en ese punto, te medicas, te suicidas o te calmas (risas). Es la psicopatología del hipercapitalismo.

— ¿En qué consiste la psicopatología del hipercapitalismo?

— ¡Es una explotación de tus más queridas e íntimas relaciones! Tu ­amistad con otras personas para beneficio de una gigantesca compañía norteamericana. Con Facebook es menos visible. Ni siquiera concebimos que sea posible organizar un proyecto de resistencia a estas empresas. Atacar a esa red ahora es atacar al capitalismo más avanzado. Frente a los que propondrían un cambio en el algoritmo de Facebook, yo soy más drástico: construiría una alternativa a esa red con dinero ­público en vez de aceptar que la única manera de organizar las comunicaciones es a través de esta firma.

— En ese afán de Silicon Valley de intentar solucionar cada problema al que se enfrenta el ser humano, parece que Whats­App intentara buscar una solución para nuestra soledad.

— Silicon Valley te venderá cualquier cosa que le permita hacer dinero. Si es con la soledad, te venderá herramientas para hacer dinero con tu soledad.

Pocas cosas, hoy en día, no están sujetas al mercantilismo. Silicon Valley crea problemas con una mano que intenta solucionar con la otra vendiéndonos nuevos productos.

— A menudo le han calificado de tecnoescéptico o tecnófobo. Pero en su nuevo libro se llama a sí mismo “hereje digital”.

— Sí, usé ese término. Era un modo de posicionarme frente a los debates contemporáneos sobre Silicon Valley. Lo cierto es que si por hereje se entiende a alguien que dice cosas que son peligrosas, subversivas y que van contra la corriente del debate, soy un hereje, aunque solo sea por naturaleza sociológica.

Pero mi herejía se ha extendido a otros temas; ya no soy un hereje digital, ahora estoy más confortable siéndolo en la política y la economía.

— Su discurso en los últimos tiempos está muy orientado hacia la cuestión de los datos. ¿Qué es lo que hace que el debate en torno a este asunto sea para usted crucial?

— Estamos en una era en que son algo en torno a lo que emergen nuevos modelos de negocio y nuevas formas de explotación.

— Pero la gente, en general, no parece excesivamente preocupada por ceder sus datos.

— Lo importante es identificar los puntos de explotación, aunque ésta se haga de manera que resulte placentera.

— ¿Google y Facebook nos están explotando?

— Explotan los datos que generamos para hacer dinero con ellos; lo cual tiene muchas otras consecuencias, como el modo en que esto facilita la vigilancia.

Para mí, Google quiere ser el nuevo Estado del bienestar y el nuevo partido político. Quieren reunir tantos datos como puedan. Y, proactivamente, luchan contra las enfermedades; proactivamente, quieren que estés más sano; proactivamente, quieren que aprendas cosas que no habrías aprendido de ningún otro modo; generan tiempo libre para ti y solo tendrás acceso a él si usas su sistema. En ese sentido, se convierten en el vehículo a través del cual se genera un tipo de avance social. Mi miedo es que ya no haya marcha atrás. Ellos poseen la infraestructura, tienen los datos. Y si se quiere poner en marcha un servicio alternativo, será complicado.

— ¿Qué es lo que se hace con nuestros datos?

— En las últimas cinco décadas, los datos se han convertido en una de las más preciadas mercancías. Tu seguro quiere saber qué posibilidades tienes de enfermar; tu banco quiere saber qué probabilidades tienes de no pagar tu hipoteca. Hay un mercado gigante de la venta de datos, no solo de tipo digital: si no miras lo que firmas cuando ofreces datos, es más que posible que acaben siendo agregados en una base administrada por un puñado de firmas norteamericanas.

— ¿Y qué es lo que se debería hacer con ellos?

— Hay tres opciones. Una es el statu quo: que un par de monopolios, Google y Facebook, continúen recopilando aún más información sobre nuestra vida para que pueda ser integrada en dispositivos inteligentes: mesas inteligentes, termostatos inteligentes; cualquier cosa que tenga un sensor generará un dato. Google Now (asistente virtual incorporado en dispositivos móviles) es el paradigma de un sistema que intenta hacer acopio de todos esos datos para hacer predicciones y darte ideas. Si sabe que vas a volar te recuerda que hagas el check in, te dice el tiempo que te va a hacer. Es el discurso de Google en términos de movilidad social: dar a los pobres los servicios que los ricos ya reciben.

— ¿Cuáles son las otras dos?

— La segunda es seguir a los disrruptores. Hay compañías que chupan nuestros datos y los convierten en dinero. Una solución es que cada cual capture sus propios datos y los integre en un perfil, dando acceso a quien quiera y cobrando por ello. De ese modo, uno se convierte en un empresario. Y la tercera opción aún no está muy articulada, pero debería ser perseguida. Los datos, en un buen marco político, económico y legal, pueden llevarnos a servicios fantásticos. El único futuro del transporte público es una combinación de datos, algoritmos y sensores que determinan dónde está la gente y a dónde quiere ir.

— ¿Y de quién serían los datos?

— Habría que oponerse a que el paradigma de la propiedad privada se extienda a los datos. Ha habido esfuerzos de comercializar hasta el aire, y hay que oponerse. Los datos, sin la capacidad de analizarlos, no son gran cosa. Hoy en día solo algunas grandes empresas son capaces de estudiarlos. Esa información debería estar bajo un control público, que no significa un control del Estado, sino de los ciudadanos. La reciente fascinación en Europa por esa idea del común, que no tiene nada que ver con la de los comunes, es un marco sano. La gente podría ceder esos datos voluntariamente, pero siendo propietaria de éstos.

— Esta es una postura política, ¿qué es lo que le interesa del común?

— Mi propio cambio político y filosófico de los últimos años ha ocurrido porque de pronto resultó obvio para mí que no puedes ganar batallas a Silicon Valley de modo disperso. Puedo escribir una reseña al día, pelearme con esta gente en ­Twitter, y eso no cambia nada. La única manera de cambiar las cosas es empotrarte en los procesos políticos y económicos que pueden cambiar las cosas de verdad. Para mí significa que tengo que adoptar una posición realista y sobria sobre lo que es posible alrededor de los que intentan impugnar lo que Silicon Valley, Washington, Wall Street y el Pentágono intentan en el globo.

— ¿Y qué es lo que están intentando hacer?

— Dinero. Tengo una explicación de cómo funciona todo: un puñado de empresas marcan el tempo y el ritmo al que funciona el mundo. Son las que influyen en los textos que se están aprobando de los tratados transatlánticos que están a punto de firmarse en Europa y Estados Unidos. Esos tratados están redactados para proteger a las empresas y no a los ciudadanos. En este sentido, soy cínico, o realista, acerca de cómo está distribuido el poder en el mundo en estos días. A Google y Facebook les gustaría expandirse a otras zonas del globo para acumular más usuarios, más datos, venderles más anuncios. Pero es muy difícil que haya gente que haga una lectura política de ambas compañías porque los ven o como inofensivos e inocentes, o como heraldos del poscapitalismo, o como plataformas para evitar la hegemonía de los medios. Facebook es bueno, piensa la gente, porque nos permite enviar mensajes al margen del dominio de los periódicos y la Tv. Incluso los movimientos políticos que intentan desafiar la dominación de la ideología neoliberal en estos días no pueden hacer una lectura sobria de Silicon Valley.

— ¿Usted qué quiere cambiar?

— Yo quiero cambiar muchas cosas. El proyecto de oponerse al poder de las grandes empresas, que tradicionalmente ha sido una prerrogativa de la izquierda, ya no entiende cómo funciona el dominio hoy, porque no hacen un buen análisis de la tecnología, y no son capaces de construir o reclamar infraestructuras que han sido entregadas con las privatizaciones. Sin una lectura política adecuada de cómo encaja Silicon Valley en todo esto, no pueden oponerse al poder de las empresas (...). Muchos actores que intentan oponerse al capitalismo neoliberal hoy tienen un problema para comprender la que, para mí, es la característica más importante del capitalismo hoy en día: su naturaleza de fenómeno propulsado por las tecnologías digitales de la información.

— Y entonces...

— La menos ambiciosa de mis tareas sería, al menos, poner estas cuestiones sobre la mesa para que puedan reflexionar sobre ellas quienes están oponiéndose al actual neoliberalismo comandado por las grandes empresas; conseguir que lo escuchen algunas personas que están inmersas en una gran confusión sobre el estado de las cosas actual, que ni siquiera discuten nada porque creen que la vieja división de la tribu de la izquierda ya pasó, que piensan que el capitalismo va a ser reemplazado por una economía colaborativa, una sociedad pospoder, muy horizontal…

— Parece que usted ahora cuestionara más el neoliberalismo que a Silicon Valley.

— Es un buen resumen. Para mí Silicon Valley es un efecto, y no la causa, del neoliberalismo. Hay algunos cambios estructurales del capitalismo que están conectados con la tecnología. Sería incorrecto pensar que todos los demás factores que han dado forma al paisaje en el que se hace política se hayan vuelto obsoletos. Es importante tener clara la conexión de Silicon Valley con el Ejército norteamericano, que aún provee buena parte del dinero.

— ¿Y esto qué implica?

— Que el factor tradicional de análisis para explicar el mundo, que fue siempre la guerra, la militarización, no ha desaparecido. Silicon Valley actualmente representa a algunas fuerzas estructurales que fueron identificadas hace tiempo. La guerra, Wall Street… ¿De dónde viene todo ese dinero que se invierte en estúpidas startups (empresas emergentes)? Es increíble ver que cualquiera que quiera crear una aplicación en Silicon Valley pueda levantar $us 10 millones en una tarde. Hay que entender los cambios en la economía global. ¿Por qué se ha redirigido tanto dinero de la economía real, fábricas, inversiones en el sector productivo, hacia el capital financiero especulativo? Nuestros fondos de pensiones ya no se invierten en bonos del Estado seguros, sino en otros fondos que reinvierten en firmas de capital riesgo que reinvierten en startups. Se puede focalizar el análisis en Silicon Valley, pero hay que entender lo que lo hace posible.

PerfilNombre:Evgeny Morozov

Profesión: Escritor y periodista

Experto en los efectos de la tecnología en la sociedad

Nacido en Soligorsk (Bielorrusia, 1984), Mozorov es profesor de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) especializado en el estudio de las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. Estudió en la Universidad Americana de Bulgaria y después de una estancia en Alemania, emigró a suelo norteamericano, donde ha colaborado en varios centros tecnológicos y universidades. Sus reflexiones críticas se publican en El País, The Economist, Newsweek, The Wall Street Journal, The International Herald Tribune, The Boston Globe, Le Monde, Frankfurter Allgemeine Zeitung, The San Francisco Chronicle, Prospect y Dissent, así como en la CNN, CBS, SkyNews, CBC, Al Jazeera International, France 24, Reuters TV, NPR y en la BBC, entre muchos otros medios.