martes, 8 de marzo de 2016
Firma digital, con valor legal de papel
Hasta ahora, la identidad de una persona que aprobaba un documento solamente era certificada con su firma, de manera individual y para cada caso. La introducción de la “firma digital”, para reemplazar a la escrita, permite omitir la presencia física del interesado y reducir la duración de los trámites, entre otros beneficios.
El ingeniero francés Sylvain Lesage, director ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB), dependiente de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional, estuvo en Sucre y explicó a ECOS los alcances de este avance que acaba de introducir el Gobierno.
¿Qué es la firma digital?
La firma digital consiste en certificar la identidad de la persona que está aprobando un documento digital, informa Lesage. “Siempre hay la incertidumbre, al momento de enviar un mail, un documento, sobre el origen o su validez. Es muy fácil modificar el orden de contenidos en un documento digital”, apunta él.
Según el Director de la ADSIB, este mecanismo significa poner un sello que impide que se modifique el documento, además de certificar la autenticidad del firmante. “Es inviolable, es imposible de falsificar; esa es la garantía técnica”, aclara Lesage.
La garantía legal la da la Ley 164, aprobada en 2011, que reconoce que cualquier documento digitalmente tiene valor legal. “No se necesita una versión de papel, salvo en algunas excepciones como por ejemplo el Derecho de Familia; pero, en el 99 por ciento de los casos, la firma digital tiene valor legal del papel”.
La certificadora
Todos los países tienen una entidad certificadora. En el caso boliviano, se trata de la ADSIB, entidad descentralizada de la Vicepresidencia.
La ADSIB está encargada de ser la entidad certificadora pública, es decir, la que provee los firmas digitales a la población. “Es la única entidad certificadora de Bolivia, tiene el monopolio en el sector público”, remarca Lesage, quien reside en el país desde 2009 y tiene un doctorado en Procesamiento de Señales de la Universidad de Rennes (Francia). Explica que esta herramienta “no es de uso masivo para la población en general; pensemos que es más para entidades que cada día tienen que firmar, recibir, sellar una gran cantidad de papel. Ahí les será útil, habrá un importante ahorro económico”.
Menciona también entre las ventajas a la agilización de trámites, un flujo mayor de atención al cliente, en una institución o empresa. Ya está siendo utilizada en el Ministerio de Educación, el Rejab y, próximamente, en Derechos Reales. Todas las personas naturales pueden adquirir su firma digital, desde instituciones, pasando por empresas, hasta ciudadanos.
“Se puede aplicar en cualquier ámbito”, aclara el ejecutivo de la ADSIB.
Beneficios de la firma digital
1. Ahorro de tiempo: El tiempo es dinero. Uno puede firmar, mandar por email y un segundo después ese documento está al otro lado del país con valor legal, sin necesidad de pasar por un servicio de correspondencia física.
2. Fotocopia legalizada: Ya no es necesaria porque cualquier copia del archivo que ha sido firmado digitalmente tiene la misma validez.
3. Papel: Los archivos de papel, que llenan oficinas enteras, con diferentes riesgos de deterioro, se pueden manejar más fácilmente, tomando ciertos recaudos como copias de seguridad.
4. Celeridad y confianza: Se aceleran los procesos administrativos o trámites de instituciones y empresas, además de generarse un círculo de confianza y de transparencia.
jueves, 3 de marzo de 2016
AgeTIC prevé que todo el Gobierno utilizará este año la firma electrónica
Nicolás Laguna. El Director Ejecutivo de Agencia de Gobierno Electrónico y Comunicación (AgeTIC) destacó que la firma digital está respaldada por mecanismos de encriptación “muy complejos” y bases de datos que están resguardadas en bóvedas del Banco Central de Bolivia, así como en la Vicepresidencia del Estado. La firma digital es una herramienta electrónica que reemplaza a la rúbrica escrita y con la cual se pueden enviar documentos digitalizados a diversas entidades públicas y privadas.
El 9 de septiembre de 2015, el Gobierno creó, vía decreto, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de la Información y Comunicación (AgeTIC) con el fin de elaborar sistemas que automaticen la administración estatal, incluidos los trámites de la ciudadanía. Como primer paso, el 19 de febrero de este año, la agencia entregó 5.000 firmas digitales a la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) para operadores de comercio exterior y otras firmas a las universidades privadas Los Andes y San Francisco de Asís, para simplificar el trámite de titulación para sus estudiantes.
— ¿Qué beneficios trae la firma electrónica para la abreviación de procedimientos?
— La AgeTIC se creó hace cuatro meses con el objetivo principal de simplificar todos los procesos internos y externos del Estado y de generar una nueva forma de hacer gestión pública, más moderna y acorde a los tiempos actuales. Una de las herramientas que utilizará esta agencia para cumplir esta tarea es la firma digital, que autentificará los documentos enviados por los usuarios a través de internet, documentos que actualmente pueden ser alterados en el proceso de envío y recepción.
— ¿Quiénes son los responsables de garantizar la firma?
— La firma electrónica será entregada a las empresas, ciudadanos o quien la requiera en un dispositivo similar a un USB (que tiene un precio de entre Bs 300 y 370). Estará respaldada por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) y la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB), la primera como entidad certificadora de raíz y la segunda como entidad certificadora pública. Los (certificados digitales) de autenticidad se mantendrán en servidores que están en la bóveda del Banco Central de Bolivia (BCB) y en el data center de la Vicepresidencia. Por eso, es una inversión grande que el Estado ha hecho en términos legales, técnicos, normativos y de infraestructura.
— ¿Cuánto se invirtió para desarrollar este proceso?
— Solo la ADSIB invirtió aproximadamente Bs 1 millón. Los datos de la ATT no los tengo.
— ¿Qué procedimientos se utilizan para validar la autenticidad de una firma digital?
— Se utilizan mecanismos de encriptación, de criptografía muy complejos (...). Se usan algoritmos matemáticos y chips criptográficos que vuelven casi imposible vulnerar esos mecanismos.
— Entonces, ¿no es un procedimiento 100% garantizado?
— Es mucho más seguro que un mecanismo físico. Es mucho menos probable que una persona pueda falsificar la firma digital de otra. Es menos probable que alguien se atreva a modificar un documento firmado digitalmente y más probable que alguien intente falsificar una firma física.
— ¿Qué entidades ya están usando esta herramienta?
— La AgeTIC empezó su trabajo con el Ministerio de Educación, con un proyecto para universidades privadas, específicamente para el trámite del título de egreso y profesional. Antes, ese proceso tenía como ocho requisitos y duraba al menos 60 días o 1.440 horas; el nuevo procedimiento necesitará de dos requisitos y tardará aproximadamente 72 horas (...). Los 42 rectores de las universidades del país han estado muy motivados, atentos y deseosos de participar de este proyecto, por lo que se decidió que inicialmente se entregará entre dos y tres firmas electrónicas a cada universidad.
— ¿Que otras instituciones contarán con esta herramienta?
— Con la Aduana, el trabajo ha sido un poco más complejo, porque será la institución que otorgue el documento a los operadores de comercio exterior. Importadores, exportadores, transportistas y despachantes de aduana, entre otros, ya podrán operar sin documentos por los que tengan que ir hasta las oficinas de la ANB, la cual usará también esta herramienta en sus procesos internos (...). En un año o un poco más otorgará unas 5.000 firmas digitales, primero a los exportadores y luego a los importadores.
— ¿Quiénes más podrán contar con la firma electrónica?
— Inicialmente, las dos instituciones mencionadas. Sin embargo, ya estamos trabajando para que esta herramienta sea usada también por la Contraloría General del Estado, el Instituto Nacional de Seguros de Salud, Derechos Reales, la ATT, ADSIB, el Viceministerio de Telecomunicaciones, Entel y el Consejo de la Magistratura, para el tema de antecedentes penales. De a poco estaremos ampliando esta labor a otras entidades públicas. Esperamos que a fin de año, el nivel central cuente con la firma digital.
— ¿Las personas naturales y jurídicas pueden adquirir una firma electrónica?
— Para que una persona natural pueda adquirir una firma electrónica debe ingresar primero a firmadigital.bo, crear una cuenta y firmar un contrato con la entidad de certificación pública, que autoriza la creación de la herramienta. La confirmación de la producción de la rúbrica llega a la cuenta del usuario en dos o tres días y el interesado puede descargar ésta en el USB que adquirirá en oficinas de la AgeTIC. Luego se puede empezar a firmar. Para las personas jurídicas con cargo público (el procedimiento) es un poco más complejo, porque para la creación de la firma se necesita la autorización de la empresa o la entidad en la que el interesado esté desempeñando un cargo público.
Perfil
Nombre: Nicolás Laguna Quiroga
Profesión: Sociólogo
Cargo: Director ejecutivo de la AgeTIC
Sociólogo con experiencia en manejo de datos y medios
Laguna estudió Sociología en la Universidad Mayor de San Andrés. Fue Director Ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB) durante un año y nueve meses, previamente fue el responsable de datos en la Dirección de Participación Ciudadana de la Vicepresidencia del Estado por cinco años y medio. Participó del diseño y supervisión del proyecto de Infraestructura de Datos Espaciales del Estado Plurinacional de Bolivia. Fue editor de la publicación ‘El Plurinacional’ y parte del consejo editorial del quincenario ‘El Desacuerdo’. Actualmente es el director Ejecutivo de la Agencia de Gobierno Electrónico y Comunicación (AgeTIC), institución creada mediante el Decreto 2514 del 9 de septiembre de 2015.
El 9 de septiembre de 2015, el Gobierno creó, vía decreto, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de la Información y Comunicación (AgeTIC) con el fin de elaborar sistemas que automaticen la administración estatal, incluidos los trámites de la ciudadanía. Como primer paso, el 19 de febrero de este año, la agencia entregó 5.000 firmas digitales a la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) para operadores de comercio exterior y otras firmas a las universidades privadas Los Andes y San Francisco de Asís, para simplificar el trámite de titulación para sus estudiantes.
— ¿Qué beneficios trae la firma electrónica para la abreviación de procedimientos?
— La AgeTIC se creó hace cuatro meses con el objetivo principal de simplificar todos los procesos internos y externos del Estado y de generar una nueva forma de hacer gestión pública, más moderna y acorde a los tiempos actuales. Una de las herramientas que utilizará esta agencia para cumplir esta tarea es la firma digital, que autentificará los documentos enviados por los usuarios a través de internet, documentos que actualmente pueden ser alterados en el proceso de envío y recepción.
— ¿Quiénes son los responsables de garantizar la firma?
— La firma electrónica será entregada a las empresas, ciudadanos o quien la requiera en un dispositivo similar a un USB (que tiene un precio de entre Bs 300 y 370). Estará respaldada por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) y la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB), la primera como entidad certificadora de raíz y la segunda como entidad certificadora pública. Los (certificados digitales) de autenticidad se mantendrán en servidores que están en la bóveda del Banco Central de Bolivia (BCB) y en el data center de la Vicepresidencia. Por eso, es una inversión grande que el Estado ha hecho en términos legales, técnicos, normativos y de infraestructura.
— ¿Cuánto se invirtió para desarrollar este proceso?
— Solo la ADSIB invirtió aproximadamente Bs 1 millón. Los datos de la ATT no los tengo.
— ¿Qué procedimientos se utilizan para validar la autenticidad de una firma digital?
— Se utilizan mecanismos de encriptación, de criptografía muy complejos (...). Se usan algoritmos matemáticos y chips criptográficos que vuelven casi imposible vulnerar esos mecanismos.
— Entonces, ¿no es un procedimiento 100% garantizado?
— Es mucho más seguro que un mecanismo físico. Es mucho menos probable que una persona pueda falsificar la firma digital de otra. Es menos probable que alguien se atreva a modificar un documento firmado digitalmente y más probable que alguien intente falsificar una firma física.
— ¿Qué entidades ya están usando esta herramienta?
— La AgeTIC empezó su trabajo con el Ministerio de Educación, con un proyecto para universidades privadas, específicamente para el trámite del título de egreso y profesional. Antes, ese proceso tenía como ocho requisitos y duraba al menos 60 días o 1.440 horas; el nuevo procedimiento necesitará de dos requisitos y tardará aproximadamente 72 horas (...). Los 42 rectores de las universidades del país han estado muy motivados, atentos y deseosos de participar de este proyecto, por lo que se decidió que inicialmente se entregará entre dos y tres firmas electrónicas a cada universidad.
— ¿Que otras instituciones contarán con esta herramienta?
— Con la Aduana, el trabajo ha sido un poco más complejo, porque será la institución que otorgue el documento a los operadores de comercio exterior. Importadores, exportadores, transportistas y despachantes de aduana, entre otros, ya podrán operar sin documentos por los que tengan que ir hasta las oficinas de la ANB, la cual usará también esta herramienta en sus procesos internos (...). En un año o un poco más otorgará unas 5.000 firmas digitales, primero a los exportadores y luego a los importadores.
— ¿Quiénes más podrán contar con la firma electrónica?
— Inicialmente, las dos instituciones mencionadas. Sin embargo, ya estamos trabajando para que esta herramienta sea usada también por la Contraloría General del Estado, el Instituto Nacional de Seguros de Salud, Derechos Reales, la ATT, ADSIB, el Viceministerio de Telecomunicaciones, Entel y el Consejo de la Magistratura, para el tema de antecedentes penales. De a poco estaremos ampliando esta labor a otras entidades públicas. Esperamos que a fin de año, el nivel central cuente con la firma digital.
— ¿Las personas naturales y jurídicas pueden adquirir una firma electrónica?
— Para que una persona natural pueda adquirir una firma electrónica debe ingresar primero a firmadigital.bo, crear una cuenta y firmar un contrato con la entidad de certificación pública, que autoriza la creación de la herramienta. La confirmación de la producción de la rúbrica llega a la cuenta del usuario en dos o tres días y el interesado puede descargar ésta en el USB que adquirirá en oficinas de la AgeTIC. Luego se puede empezar a firmar. Para las personas jurídicas con cargo público (el procedimiento) es un poco más complejo, porque para la creación de la firma se necesita la autorización de la empresa o la entidad en la que el interesado esté desempeñando un cargo público.
Perfil
Nombre: Nicolás Laguna Quiroga
Profesión: Sociólogo
Cargo: Director ejecutivo de la AgeTIC
Sociólogo con experiencia en manejo de datos y medios
Laguna estudió Sociología en la Universidad Mayor de San Andrés. Fue Director Ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB) durante un año y nueve meses, previamente fue el responsable de datos en la Dirección de Participación Ciudadana de la Vicepresidencia del Estado por cinco años y medio. Participó del diseño y supervisión del proyecto de Infraestructura de Datos Espaciales del Estado Plurinacional de Bolivia. Fue editor de la publicación ‘El Plurinacional’ y parte del consejo editorial del quincenario ‘El Desacuerdo’. Actualmente es el director Ejecutivo de la Agencia de Gobierno Electrónico y Comunicación (AgeTIC), institución creada mediante el Decreto 2514 del 9 de septiembre de 2015.
viernes, 26 de febrero de 2016
Experto británico en transparencia y gobierno abierto visita Bolivia
Especialista internacional en datos abiertos, gobierno electrónico y transparencia, Andrew Stott, dictará conferencias en La Paz y Santa Cruz.
Andrew Stott
Andrew Stott
Andrew Stott llega a Bolivia invitado por la Embajada Británica, como parte su apoyo al proyecto “Alianza para el Gobierno Abierto en Bolivia” que lleva adelante la Fundación Gobierno Abierto.
El miércoles 3 de marzo dictará en La Paz una conferencia abierta titulada “El valor de los datos abiertos”, a horas 18:30 en el auditorio de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina (Av. Arce No. 29 15). Las personas interesadas en asistir pueden registrarse llenando este formulario de la Fundación Para el Periodismo.
La misma conferencia se dictará en Santa Cruz el viernes 4 de marzo a horas 19:00 en el auditorio de la Casa de Gobierno Departamental, Plaza 14 de Septiembre.
El experto sostendrá reuniones con autoridades nacionales, municipales y departamentales, y además dictará en La Paz un taller especializado sobre cómo llevar adelante una iniciativa exitosa de datos abiertos.
Andrew Stott fue Director de Transparencia e Interacción Digital del Gobierno británico. Lideró el trabajo para abrir los datos y crear el sitio data.gov.uk.
A partir de 2010 tuvo la responsabilidad de mejorar capacidad del gobierno para usar nuevos medios en la comunicación y colaboración con el público, incluyendo la recolección de ideas para reducir gastos y aumentar las libertades civiles, así como un mayor uso de las redes sociales como Facebook y Twitter.
Su trabajo contribuyó en gran manera a que gobierno británico sea reconocido como líder en la liberación de sus datos para la transparencia y en la promoción del uso de datos para el crecimiento económico y la innovación empresarial .
Ha asesorado a otros 25 gobiernos en sus políticas de datos abiertos, incluyendo Perú, Uruguay y Paraguay. En 2013 fue orador principal en la primera Conferencia Regional de Datos Abiertos realizada en Montevideo. También fue orador y moderador la Conferencia Internacional de Datos Abiertos que tuvo en Ottawa, Canadá, el año 2015.
Andrew Stott se unió al servicio civil del Reino Unido el año 1976 y posteriormente trabajó en una variedad de instituciones del sector público en las áreas de políticas, finanzas, administración de programas y tecnologías de la información. Entre 2004 y 2009 fue Sub Director de Informaciones del Gobierno británico y director del Consejo de Directores de Tecnología.
Es graduado en Derecho y Matemáticas de la Universidad de Cambridge.
lunes, 22 de febrero de 2016
Evgeny Morozov: ‘Los datos (de las personas) son una de las más preciadas mercancías’
El ensayista, uno de los principales investigadores del mundo en las implicaciones sociales y políticas de la tecnología, afirma que el modelo de negocios de las grandes compañías del sector tecnológico en el mundo se basa en la creación de necesidades que solo le sacan dinero a los usuarios. Este tipo de análisis de la tecnología del experto han encontrado oídos en todo el planeta y se han convertido en parte de un discurso político con vocación transformadora.
A sus casi 32 años, el intelectual bielorruso Evgeny Morozov se ha convertido en uno de los principales investigadores mundiales de las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. En su último libro La locura del solucionismo tecnológico (2015), el experto carga contra los peligros de internet y el discurso tecnoutópico.
— ¿Existe una narrativa, muy extendida, sobre la idea de compartir en internet; las empresas tecnológicas nos invitan a hacerlo constantemente. ¿Diría que como consecuencia de ello compartimos más?
— Silicon Valley hizo una especie de alianza en los setenta con intelectuales. Siempre habrá gente, a los que llamaré idiotas útiles, que intentarán capturar el zeitgeist (espíritu de la época). Habrá libros, conferencias y charlas para que esos intelectuales puedan hacer de portavoces de la causa. Silicon Valley promueve mininarrativas. Nos habla de la web 2.0 y, cuando se agota, habla del internet de las cosas, de la economía colaborativa… Identifican pequeños fragmentos, ocupan el debate durante dos años y luego salen con una nueva historia. No hay mucho contenido en esas narrativas. He trabajado durante suficiente tiempo en esto como para decir que son tonterías. Después de la economía colaborativa vendrá la economía solidaria, de los cuidados. Lo que nos dicen estas empresas es falso. Cuando voy por ahí diciendo que para entender a Silicon Valley hay que mirar a Wall Street, al Pentágono, a las finanzas, a la geopolítica o al imperialismo, les resulta incómodo escucharlo porque prefieren hablar de los fondos de capital riesgo, de los emprendedores, del garaje de Steve Jobs, del LSD… NdE. La región estadounidense de Silicon Valley aloja a muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y a miles de pequeñas empresas emergentes del rubro. Morozov utiliza el nombre para referirse a las compañías tecnológicas más influyentes del planeta.
— Los dispositivos llamados inteligentes, ¿nos pueden convertir en estúpidos?
— Hay que impugnar la palabra inteligente. Me gusta aplicar una perspectiva histórica. Muchos de los dispositivos inteligentes que nos rodean reflejan intereses y compromisos de la gente que los fabrica o configura. El motivo por el que la gente comprueba una y otra vez su Facebook o Twitter en el teléfono es que los sistemas han sido diseñados para crear esas dependencias. El modelo de negocio de este tipo de servicios es así. Cuantos más clics hago, más valioso soy (...). Cuantos más clics míos consiguen, más dinero hacen conmigo, lo que hace que diseñen los servicios para maximizar esos clics.
Yo tengo una perspectiva cínica, banal y racional de que el dinero es lo que rige el mundo. Y eso explica el modo en que se conciben los servicios. ¿Que ese sistema nos distrae y dificulta que nos centremos? Por supuesto. ¿Es un problema de los dispositivos inteligentes? No. Es cuestión del modelo de negocio.
Me niego a creer que no haya otra manera de generar comunicación entre la gente sin generar distracción. Sería la derrota final de la imaginación. Debemos ser capaces de soñar y pensar en términos que no estén definidos por Silicon Valley. Para mí, en este punto, las empresas de tecnología son como las cadenas de comida rápida, las casas de apuestas o los casinos: crean y manufacturan una adicción que luego tiene unas consecuencias. En el caso de las tecnológicas, la distracción.
— La directora de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, dice que esa red social nos ayuda a expresar nuestro auténtico yo. Esta plataforma probablemente cambia el modo en que nos percibimos a nosotros mismos o cómo nos construimos, ¿qué opina?
— Facebook es un servicio que se basa en hacernos sentir ansiosos, sobre nosotros, nuestros amigos, nuestro lugar en la sociedad. La gente invierte mucha energía en actualizar la información, la ansiedad es la moneda que lo rige. En este sentido, está claro que tu ser en esa red social afecta a cómo te concibes a ti mismo, cómo ves tu relación con los amigos, cómo te presentas ante otros…
— ¿Quiere decir que cuanto más lo usa uno, más ansioso es?
— No digo que sea una relación lineal, aunque probablemente podría ser así. Debe de haber un momento en que se llegue a una meseta de ansiedad y, en ese punto, te medicas, te suicidas o te calmas (risas). Es la psicopatología del hipercapitalismo.
— ¿En qué consiste la psicopatología del hipercapitalismo?
— ¡Es una explotación de tus más queridas e íntimas relaciones! Tu amistad con otras personas para beneficio de una gigantesca compañía norteamericana. Con Facebook es menos visible. Ni siquiera concebimos que sea posible organizar un proyecto de resistencia a estas empresas. Atacar a esa red ahora es atacar al capitalismo más avanzado. Frente a los que propondrían un cambio en el algoritmo de Facebook, yo soy más drástico: construiría una alternativa a esa red con dinero público en vez de aceptar que la única manera de organizar las comunicaciones es a través de esta firma.
— En ese afán de Silicon Valley de intentar solucionar cada problema al que se enfrenta el ser humano, parece que WhatsApp intentara buscar una solución para nuestra soledad.
— Silicon Valley te venderá cualquier cosa que le permita hacer dinero. Si es con la soledad, te venderá herramientas para hacer dinero con tu soledad.
Pocas cosas, hoy en día, no están sujetas al mercantilismo. Silicon Valley crea problemas con una mano que intenta solucionar con la otra vendiéndonos nuevos productos.
— A menudo le han calificado de tecnoescéptico o tecnófobo. Pero en su nuevo libro se llama a sí mismo “hereje digital”.
— Sí, usé ese término. Era un modo de posicionarme frente a los debates contemporáneos sobre Silicon Valley. Lo cierto es que si por hereje se entiende a alguien que dice cosas que son peligrosas, subversivas y que van contra la corriente del debate, soy un hereje, aunque solo sea por naturaleza sociológica.
Pero mi herejía se ha extendido a otros temas; ya no soy un hereje digital, ahora estoy más confortable siéndolo en la política y la economía.
— Su discurso en los últimos tiempos está muy orientado hacia la cuestión de los datos. ¿Qué es lo que hace que el debate en torno a este asunto sea para usted crucial?
— Estamos en una era en que son algo en torno a lo que emergen nuevos modelos de negocio y nuevas formas de explotación.
— Pero la gente, en general, no parece excesivamente preocupada por ceder sus datos.
— Lo importante es identificar los puntos de explotación, aunque ésta se haga de manera que resulte placentera.
— ¿Google y Facebook nos están explotando?
— Explotan los datos que generamos para hacer dinero con ellos; lo cual tiene muchas otras consecuencias, como el modo en que esto facilita la vigilancia.
Para mí, Google quiere ser el nuevo Estado del bienestar y el nuevo partido político. Quieren reunir tantos datos como puedan. Y, proactivamente, luchan contra las enfermedades; proactivamente, quieren que estés más sano; proactivamente, quieren que aprendas cosas que no habrías aprendido de ningún otro modo; generan tiempo libre para ti y solo tendrás acceso a él si usas su sistema. En ese sentido, se convierten en el vehículo a través del cual se genera un tipo de avance social. Mi miedo es que ya no haya marcha atrás. Ellos poseen la infraestructura, tienen los datos. Y si se quiere poner en marcha un servicio alternativo, será complicado.
— ¿Qué es lo que se hace con nuestros datos?
— En las últimas cinco décadas, los datos se han convertido en una de las más preciadas mercancías. Tu seguro quiere saber qué posibilidades tienes de enfermar; tu banco quiere saber qué probabilidades tienes de no pagar tu hipoteca. Hay un mercado gigante de la venta de datos, no solo de tipo digital: si no miras lo que firmas cuando ofreces datos, es más que posible que acaben siendo agregados en una base administrada por un puñado de firmas norteamericanas.
— ¿Y qué es lo que se debería hacer con ellos?
— Hay tres opciones. Una es el statu quo: que un par de monopolios, Google y Facebook, continúen recopilando aún más información sobre nuestra vida para que pueda ser integrada en dispositivos inteligentes: mesas inteligentes, termostatos inteligentes; cualquier cosa que tenga un sensor generará un dato. Google Now (asistente virtual incorporado en dispositivos móviles) es el paradigma de un sistema que intenta hacer acopio de todos esos datos para hacer predicciones y darte ideas. Si sabe que vas a volar te recuerda que hagas el check in, te dice el tiempo que te va a hacer. Es el discurso de Google en términos de movilidad social: dar a los pobres los servicios que los ricos ya reciben.
— ¿Cuáles son las otras dos?
— La segunda es seguir a los disrruptores. Hay compañías que chupan nuestros datos y los convierten en dinero. Una solución es que cada cual capture sus propios datos y los integre en un perfil, dando acceso a quien quiera y cobrando por ello. De ese modo, uno se convierte en un empresario. Y la tercera opción aún no está muy articulada, pero debería ser perseguida. Los datos, en un buen marco político, económico y legal, pueden llevarnos a servicios fantásticos. El único futuro del transporte público es una combinación de datos, algoritmos y sensores que determinan dónde está la gente y a dónde quiere ir.
— ¿Y de quién serían los datos?
— Habría que oponerse a que el paradigma de la propiedad privada se extienda a los datos. Ha habido esfuerzos de comercializar hasta el aire, y hay que oponerse. Los datos, sin la capacidad de analizarlos, no son gran cosa. Hoy en día solo algunas grandes empresas son capaces de estudiarlos. Esa información debería estar bajo un control público, que no significa un control del Estado, sino de los ciudadanos. La reciente fascinación en Europa por esa idea del común, que no tiene nada que ver con la de los comunes, es un marco sano. La gente podría ceder esos datos voluntariamente, pero siendo propietaria de éstos.
— Esta es una postura política, ¿qué es lo que le interesa del común?
— Mi propio cambio político y filosófico de los últimos años ha ocurrido porque de pronto resultó obvio para mí que no puedes ganar batallas a Silicon Valley de modo disperso. Puedo escribir una reseña al día, pelearme con esta gente en Twitter, y eso no cambia nada. La única manera de cambiar las cosas es empotrarte en los procesos políticos y económicos que pueden cambiar las cosas de verdad. Para mí significa que tengo que adoptar una posición realista y sobria sobre lo que es posible alrededor de los que intentan impugnar lo que Silicon Valley, Washington, Wall Street y el Pentágono intentan en el globo.
— ¿Y qué es lo que están intentando hacer?
— Dinero. Tengo una explicación de cómo funciona todo: un puñado de empresas marcan el tempo y el ritmo al que funciona el mundo. Son las que influyen en los textos que se están aprobando de los tratados transatlánticos que están a punto de firmarse en Europa y Estados Unidos. Esos tratados están redactados para proteger a las empresas y no a los ciudadanos. En este sentido, soy cínico, o realista, acerca de cómo está distribuido el poder en el mundo en estos días. A Google y Facebook les gustaría expandirse a otras zonas del globo para acumular más usuarios, más datos, venderles más anuncios. Pero es muy difícil que haya gente que haga una lectura política de ambas compañías porque los ven o como inofensivos e inocentes, o como heraldos del poscapitalismo, o como plataformas para evitar la hegemonía de los medios. Facebook es bueno, piensa la gente, porque nos permite enviar mensajes al margen del dominio de los periódicos y la Tv. Incluso los movimientos políticos que intentan desafiar la dominación de la ideología neoliberal en estos días no pueden hacer una lectura sobria de Silicon Valley.
— ¿Usted qué quiere cambiar?
— Yo quiero cambiar muchas cosas. El proyecto de oponerse al poder de las grandes empresas, que tradicionalmente ha sido una prerrogativa de la izquierda, ya no entiende cómo funciona el dominio hoy, porque no hacen un buen análisis de la tecnología, y no son capaces de construir o reclamar infraestructuras que han sido entregadas con las privatizaciones. Sin una lectura política adecuada de cómo encaja Silicon Valley en todo esto, no pueden oponerse al poder de las empresas (...). Muchos actores que intentan oponerse al capitalismo neoliberal hoy tienen un problema para comprender la que, para mí, es la característica más importante del capitalismo hoy en día: su naturaleza de fenómeno propulsado por las tecnologías digitales de la información.
— Y entonces...
— La menos ambiciosa de mis tareas sería, al menos, poner estas cuestiones sobre la mesa para que puedan reflexionar sobre ellas quienes están oponiéndose al actual neoliberalismo comandado por las grandes empresas; conseguir que lo escuchen algunas personas que están inmersas en una gran confusión sobre el estado de las cosas actual, que ni siquiera discuten nada porque creen que la vieja división de la tribu de la izquierda ya pasó, que piensan que el capitalismo va a ser reemplazado por una economía colaborativa, una sociedad pospoder, muy horizontal…
— Parece que usted ahora cuestionara más el neoliberalismo que a Silicon Valley.
— Es un buen resumen. Para mí Silicon Valley es un efecto, y no la causa, del neoliberalismo. Hay algunos cambios estructurales del capitalismo que están conectados con la tecnología. Sería incorrecto pensar que todos los demás factores que han dado forma al paisaje en el que se hace política se hayan vuelto obsoletos. Es importante tener clara la conexión de Silicon Valley con el Ejército norteamericano, que aún provee buena parte del dinero.
— ¿Y esto qué implica?
— Que el factor tradicional de análisis para explicar el mundo, que fue siempre la guerra, la militarización, no ha desaparecido. Silicon Valley actualmente representa a algunas fuerzas estructurales que fueron identificadas hace tiempo. La guerra, Wall Street… ¿De dónde viene todo ese dinero que se invierte en estúpidas startups (empresas emergentes)? Es increíble ver que cualquiera que quiera crear una aplicación en Silicon Valley pueda levantar $us 10 millones en una tarde. Hay que entender los cambios en la economía global. ¿Por qué se ha redirigido tanto dinero de la economía real, fábricas, inversiones en el sector productivo, hacia el capital financiero especulativo? Nuestros fondos de pensiones ya no se invierten en bonos del Estado seguros, sino en otros fondos que reinvierten en firmas de capital riesgo que reinvierten en startups. Se puede focalizar el análisis en Silicon Valley, pero hay que entender lo que lo hace posible.
PerfilNombre:Evgeny Morozov
Profesión: Escritor y periodista
Experto en los efectos de la tecnología en la sociedad
Nacido en Soligorsk (Bielorrusia, 1984), Mozorov es profesor de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) especializado en el estudio de las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. Estudió en la Universidad Americana de Bulgaria y después de una estancia en Alemania, emigró a suelo norteamericano, donde ha colaborado en varios centros tecnológicos y universidades. Sus reflexiones críticas se publican en El País, The Economist, Newsweek, The Wall Street Journal, The International Herald Tribune, The Boston Globe, Le Monde, Frankfurter Allgemeine Zeitung, The San Francisco Chronicle, Prospect y Dissent, así como en la CNN, CBS, SkyNews, CBC, Al Jazeera International, France 24, Reuters TV, NPR y en la BBC, entre muchos otros medios.
A sus casi 32 años, el intelectual bielorruso Evgeny Morozov se ha convertido en uno de los principales investigadores mundiales de las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. En su último libro La locura del solucionismo tecnológico (2015), el experto carga contra los peligros de internet y el discurso tecnoutópico.
— ¿Existe una narrativa, muy extendida, sobre la idea de compartir en internet; las empresas tecnológicas nos invitan a hacerlo constantemente. ¿Diría que como consecuencia de ello compartimos más?
— Silicon Valley hizo una especie de alianza en los setenta con intelectuales. Siempre habrá gente, a los que llamaré idiotas útiles, que intentarán capturar el zeitgeist (espíritu de la época). Habrá libros, conferencias y charlas para que esos intelectuales puedan hacer de portavoces de la causa. Silicon Valley promueve mininarrativas. Nos habla de la web 2.0 y, cuando se agota, habla del internet de las cosas, de la economía colaborativa… Identifican pequeños fragmentos, ocupan el debate durante dos años y luego salen con una nueva historia. No hay mucho contenido en esas narrativas. He trabajado durante suficiente tiempo en esto como para decir que son tonterías. Después de la economía colaborativa vendrá la economía solidaria, de los cuidados. Lo que nos dicen estas empresas es falso. Cuando voy por ahí diciendo que para entender a Silicon Valley hay que mirar a Wall Street, al Pentágono, a las finanzas, a la geopolítica o al imperialismo, les resulta incómodo escucharlo porque prefieren hablar de los fondos de capital riesgo, de los emprendedores, del garaje de Steve Jobs, del LSD… NdE. La región estadounidense de Silicon Valley aloja a muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y a miles de pequeñas empresas emergentes del rubro. Morozov utiliza el nombre para referirse a las compañías tecnológicas más influyentes del planeta.
— Los dispositivos llamados inteligentes, ¿nos pueden convertir en estúpidos?
— Hay que impugnar la palabra inteligente. Me gusta aplicar una perspectiva histórica. Muchos de los dispositivos inteligentes que nos rodean reflejan intereses y compromisos de la gente que los fabrica o configura. El motivo por el que la gente comprueba una y otra vez su Facebook o Twitter en el teléfono es que los sistemas han sido diseñados para crear esas dependencias. El modelo de negocio de este tipo de servicios es así. Cuantos más clics hago, más valioso soy (...). Cuantos más clics míos consiguen, más dinero hacen conmigo, lo que hace que diseñen los servicios para maximizar esos clics.
Yo tengo una perspectiva cínica, banal y racional de que el dinero es lo que rige el mundo. Y eso explica el modo en que se conciben los servicios. ¿Que ese sistema nos distrae y dificulta que nos centremos? Por supuesto. ¿Es un problema de los dispositivos inteligentes? No. Es cuestión del modelo de negocio.
Me niego a creer que no haya otra manera de generar comunicación entre la gente sin generar distracción. Sería la derrota final de la imaginación. Debemos ser capaces de soñar y pensar en términos que no estén definidos por Silicon Valley. Para mí, en este punto, las empresas de tecnología son como las cadenas de comida rápida, las casas de apuestas o los casinos: crean y manufacturan una adicción que luego tiene unas consecuencias. En el caso de las tecnológicas, la distracción.
— La directora de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, dice que esa red social nos ayuda a expresar nuestro auténtico yo. Esta plataforma probablemente cambia el modo en que nos percibimos a nosotros mismos o cómo nos construimos, ¿qué opina?
— Facebook es un servicio que se basa en hacernos sentir ansiosos, sobre nosotros, nuestros amigos, nuestro lugar en la sociedad. La gente invierte mucha energía en actualizar la información, la ansiedad es la moneda que lo rige. En este sentido, está claro que tu ser en esa red social afecta a cómo te concibes a ti mismo, cómo ves tu relación con los amigos, cómo te presentas ante otros…
— ¿Quiere decir que cuanto más lo usa uno, más ansioso es?
— No digo que sea una relación lineal, aunque probablemente podría ser así. Debe de haber un momento en que se llegue a una meseta de ansiedad y, en ese punto, te medicas, te suicidas o te calmas (risas). Es la psicopatología del hipercapitalismo.
— ¿En qué consiste la psicopatología del hipercapitalismo?
— ¡Es una explotación de tus más queridas e íntimas relaciones! Tu amistad con otras personas para beneficio de una gigantesca compañía norteamericana. Con Facebook es menos visible. Ni siquiera concebimos que sea posible organizar un proyecto de resistencia a estas empresas. Atacar a esa red ahora es atacar al capitalismo más avanzado. Frente a los que propondrían un cambio en el algoritmo de Facebook, yo soy más drástico: construiría una alternativa a esa red con dinero público en vez de aceptar que la única manera de organizar las comunicaciones es a través de esta firma.
— En ese afán de Silicon Valley de intentar solucionar cada problema al que se enfrenta el ser humano, parece que WhatsApp intentara buscar una solución para nuestra soledad.
— Silicon Valley te venderá cualquier cosa que le permita hacer dinero. Si es con la soledad, te venderá herramientas para hacer dinero con tu soledad.
Pocas cosas, hoy en día, no están sujetas al mercantilismo. Silicon Valley crea problemas con una mano que intenta solucionar con la otra vendiéndonos nuevos productos.
— A menudo le han calificado de tecnoescéptico o tecnófobo. Pero en su nuevo libro se llama a sí mismo “hereje digital”.
— Sí, usé ese término. Era un modo de posicionarme frente a los debates contemporáneos sobre Silicon Valley. Lo cierto es que si por hereje se entiende a alguien que dice cosas que son peligrosas, subversivas y que van contra la corriente del debate, soy un hereje, aunque solo sea por naturaleza sociológica.
Pero mi herejía se ha extendido a otros temas; ya no soy un hereje digital, ahora estoy más confortable siéndolo en la política y la economía.
— Su discurso en los últimos tiempos está muy orientado hacia la cuestión de los datos. ¿Qué es lo que hace que el debate en torno a este asunto sea para usted crucial?
— Estamos en una era en que son algo en torno a lo que emergen nuevos modelos de negocio y nuevas formas de explotación.
— Pero la gente, en general, no parece excesivamente preocupada por ceder sus datos.
— Lo importante es identificar los puntos de explotación, aunque ésta se haga de manera que resulte placentera.
— ¿Google y Facebook nos están explotando?
— Explotan los datos que generamos para hacer dinero con ellos; lo cual tiene muchas otras consecuencias, como el modo en que esto facilita la vigilancia.
Para mí, Google quiere ser el nuevo Estado del bienestar y el nuevo partido político. Quieren reunir tantos datos como puedan. Y, proactivamente, luchan contra las enfermedades; proactivamente, quieren que estés más sano; proactivamente, quieren que aprendas cosas que no habrías aprendido de ningún otro modo; generan tiempo libre para ti y solo tendrás acceso a él si usas su sistema. En ese sentido, se convierten en el vehículo a través del cual se genera un tipo de avance social. Mi miedo es que ya no haya marcha atrás. Ellos poseen la infraestructura, tienen los datos. Y si se quiere poner en marcha un servicio alternativo, será complicado.
— ¿Qué es lo que se hace con nuestros datos?
— En las últimas cinco décadas, los datos se han convertido en una de las más preciadas mercancías. Tu seguro quiere saber qué posibilidades tienes de enfermar; tu banco quiere saber qué probabilidades tienes de no pagar tu hipoteca. Hay un mercado gigante de la venta de datos, no solo de tipo digital: si no miras lo que firmas cuando ofreces datos, es más que posible que acaben siendo agregados en una base administrada por un puñado de firmas norteamericanas.
— ¿Y qué es lo que se debería hacer con ellos?
— Hay tres opciones. Una es el statu quo: que un par de monopolios, Google y Facebook, continúen recopilando aún más información sobre nuestra vida para que pueda ser integrada en dispositivos inteligentes: mesas inteligentes, termostatos inteligentes; cualquier cosa que tenga un sensor generará un dato. Google Now (asistente virtual incorporado en dispositivos móviles) es el paradigma de un sistema que intenta hacer acopio de todos esos datos para hacer predicciones y darte ideas. Si sabe que vas a volar te recuerda que hagas el check in, te dice el tiempo que te va a hacer. Es el discurso de Google en términos de movilidad social: dar a los pobres los servicios que los ricos ya reciben.
— ¿Cuáles son las otras dos?
— La segunda es seguir a los disrruptores. Hay compañías que chupan nuestros datos y los convierten en dinero. Una solución es que cada cual capture sus propios datos y los integre en un perfil, dando acceso a quien quiera y cobrando por ello. De ese modo, uno se convierte en un empresario. Y la tercera opción aún no está muy articulada, pero debería ser perseguida. Los datos, en un buen marco político, económico y legal, pueden llevarnos a servicios fantásticos. El único futuro del transporte público es una combinación de datos, algoritmos y sensores que determinan dónde está la gente y a dónde quiere ir.
— ¿Y de quién serían los datos?
— Habría que oponerse a que el paradigma de la propiedad privada se extienda a los datos. Ha habido esfuerzos de comercializar hasta el aire, y hay que oponerse. Los datos, sin la capacidad de analizarlos, no son gran cosa. Hoy en día solo algunas grandes empresas son capaces de estudiarlos. Esa información debería estar bajo un control público, que no significa un control del Estado, sino de los ciudadanos. La reciente fascinación en Europa por esa idea del común, que no tiene nada que ver con la de los comunes, es un marco sano. La gente podría ceder esos datos voluntariamente, pero siendo propietaria de éstos.
— Esta es una postura política, ¿qué es lo que le interesa del común?
— Mi propio cambio político y filosófico de los últimos años ha ocurrido porque de pronto resultó obvio para mí que no puedes ganar batallas a Silicon Valley de modo disperso. Puedo escribir una reseña al día, pelearme con esta gente en Twitter, y eso no cambia nada. La única manera de cambiar las cosas es empotrarte en los procesos políticos y económicos que pueden cambiar las cosas de verdad. Para mí significa que tengo que adoptar una posición realista y sobria sobre lo que es posible alrededor de los que intentan impugnar lo que Silicon Valley, Washington, Wall Street y el Pentágono intentan en el globo.
— ¿Y qué es lo que están intentando hacer?
— Dinero. Tengo una explicación de cómo funciona todo: un puñado de empresas marcan el tempo y el ritmo al que funciona el mundo. Son las que influyen en los textos que se están aprobando de los tratados transatlánticos que están a punto de firmarse en Europa y Estados Unidos. Esos tratados están redactados para proteger a las empresas y no a los ciudadanos. En este sentido, soy cínico, o realista, acerca de cómo está distribuido el poder en el mundo en estos días. A Google y Facebook les gustaría expandirse a otras zonas del globo para acumular más usuarios, más datos, venderles más anuncios. Pero es muy difícil que haya gente que haga una lectura política de ambas compañías porque los ven o como inofensivos e inocentes, o como heraldos del poscapitalismo, o como plataformas para evitar la hegemonía de los medios. Facebook es bueno, piensa la gente, porque nos permite enviar mensajes al margen del dominio de los periódicos y la Tv. Incluso los movimientos políticos que intentan desafiar la dominación de la ideología neoliberal en estos días no pueden hacer una lectura sobria de Silicon Valley.
— ¿Usted qué quiere cambiar?
— Yo quiero cambiar muchas cosas. El proyecto de oponerse al poder de las grandes empresas, que tradicionalmente ha sido una prerrogativa de la izquierda, ya no entiende cómo funciona el dominio hoy, porque no hacen un buen análisis de la tecnología, y no son capaces de construir o reclamar infraestructuras que han sido entregadas con las privatizaciones. Sin una lectura política adecuada de cómo encaja Silicon Valley en todo esto, no pueden oponerse al poder de las empresas (...). Muchos actores que intentan oponerse al capitalismo neoliberal hoy tienen un problema para comprender la que, para mí, es la característica más importante del capitalismo hoy en día: su naturaleza de fenómeno propulsado por las tecnologías digitales de la información.
— Y entonces...
— La menos ambiciosa de mis tareas sería, al menos, poner estas cuestiones sobre la mesa para que puedan reflexionar sobre ellas quienes están oponiéndose al actual neoliberalismo comandado por las grandes empresas; conseguir que lo escuchen algunas personas que están inmersas en una gran confusión sobre el estado de las cosas actual, que ni siquiera discuten nada porque creen que la vieja división de la tribu de la izquierda ya pasó, que piensan que el capitalismo va a ser reemplazado por una economía colaborativa, una sociedad pospoder, muy horizontal…
— Parece que usted ahora cuestionara más el neoliberalismo que a Silicon Valley.
— Es un buen resumen. Para mí Silicon Valley es un efecto, y no la causa, del neoliberalismo. Hay algunos cambios estructurales del capitalismo que están conectados con la tecnología. Sería incorrecto pensar que todos los demás factores que han dado forma al paisaje en el que se hace política se hayan vuelto obsoletos. Es importante tener clara la conexión de Silicon Valley con el Ejército norteamericano, que aún provee buena parte del dinero.
— ¿Y esto qué implica?
— Que el factor tradicional de análisis para explicar el mundo, que fue siempre la guerra, la militarización, no ha desaparecido. Silicon Valley actualmente representa a algunas fuerzas estructurales que fueron identificadas hace tiempo. La guerra, Wall Street… ¿De dónde viene todo ese dinero que se invierte en estúpidas startups (empresas emergentes)? Es increíble ver que cualquiera que quiera crear una aplicación en Silicon Valley pueda levantar $us 10 millones en una tarde. Hay que entender los cambios en la economía global. ¿Por qué se ha redirigido tanto dinero de la economía real, fábricas, inversiones en el sector productivo, hacia el capital financiero especulativo? Nuestros fondos de pensiones ya no se invierten en bonos del Estado seguros, sino en otros fondos que reinvierten en firmas de capital riesgo que reinvierten en startups. Se puede focalizar el análisis en Silicon Valley, pero hay que entender lo que lo hace posible.
PerfilNombre:Evgeny Morozov
Profesión: Escritor y periodista
Experto en los efectos de la tecnología en la sociedad
Nacido en Soligorsk (Bielorrusia, 1984), Mozorov es profesor de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) especializado en el estudio de las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. Estudió en la Universidad Americana de Bulgaria y después de una estancia en Alemania, emigró a suelo norteamericano, donde ha colaborado en varios centros tecnológicos y universidades. Sus reflexiones críticas se publican en El País, The Economist, Newsweek, The Wall Street Journal, The International Herald Tribune, The Boston Globe, Le Monde, Frankfurter Allgemeine Zeitung, The San Francisco Chronicle, Prospect y Dissent, así como en la CNN, CBS, SkyNews, CBC, Al Jazeera International, France 24, Reuters TV, NPR y en la BBC, entre muchos otros medios.
sábado, 20 de febrero de 2016
Bolivia cuenta con la agencia gubernamental electrónica para agilizar trámites con el Estado
La tarde de este viernes, el vicepresidente del Estado, Álvaro García, participó en el acto de presentación de la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), la cual se encargará de realizar trámites con entidades públicas y privadas, pago de impuestos, notificaciones judiciales, transacciones bancarias, contratos a distancia o documentos de comercio exterior, entre otros.
La autoridad dijo que esta agencia debe tener la capacidad de interconectar a las instituciones del Estado, "la AGETIC tiene el poder y los recursos para ingresar a cualquier ministerio o institución del Estado, siempre respetando las normas de la autonomía municipal y universitaria con el fin de facilitar y recortar la función pública que es validar y registrar en un minuto de forma transparente y oportuna", expresó el mandatario, según boletín institucional.
El objetivo es para que las personas accedan a los servicios y trámites estatales de manera simple, a la información pública de manera ágil, además, de ejercer control social a través de plataformas tecnológicas. Asimismo, presentó la firma electrónica digital para lo que se debe adquirir un dispositivo llamado "Toque", el cual tiene un costo de 300 bolivianos, y para mantenerlo anualmente se deben cancelar 195 bolivianos, en caso de personas particulares y servidores públicos, y las instituciones deberán pagar 370 bolivianos.
"El día de hoy estamos lanzando la firma digital, significa que las instituciones, empresas y las personas podrán hacer sus trámites con el Estado mediante soporte electrónico, sin necesidad de viajar hasta la ciudad de La Paz", explicó García Linera. En la oportunidad, la autoridad también lanzó el trámite de titulación digital para los universitarios, con el fin de ahorrar el tiempo, evitar la burocracia y agilizar sus trámites ante las universidades y el Ministerio de Educación.
"Antes, mínimo, les hacían tardar 30 hasta 90 días, a partir de ahora solo deben entregar su certificado de nacimiento y la universidad enviará los formularios firmados digitalmente, todo con la firma de las autoridades académicas y en tres o cuatro días se concluirán los trámites; de esa manera, los universitarios ya no perderán él tiempo", manifestó el vicepresidente.
Así también, informó que a partir de hoy, la Aduana Nacional, junto a más de cinco mil operadores, comenzará a utilizar la firma digital, con el fin de simplificar los trámites correspondientes al comercio exterior. Además, el dignatario de Estado afirmó que este sistema también simplificará las declaraciones juradas que se realizan en la Contraloría General del Estado, la otorgación de certificados de antecedentes policiales y recomendó a las autoridades la AGETIC que pueda ingresar a Derechos Reales, donde se registran quejas de la población por la demora en los trámites, al igual que en Sala Murillo y Sala Provincia y otras instancias.
La autoridad dijo que esta agencia debe tener la capacidad de interconectar a las instituciones del Estado, "la AGETIC tiene el poder y los recursos para ingresar a cualquier ministerio o institución del Estado, siempre respetando las normas de la autonomía municipal y universitaria con el fin de facilitar y recortar la función pública que es validar y registrar en un minuto de forma transparente y oportuna", expresó el mandatario, según boletín institucional.
El objetivo es para que las personas accedan a los servicios y trámites estatales de manera simple, a la información pública de manera ágil, además, de ejercer control social a través de plataformas tecnológicas. Asimismo, presentó la firma electrónica digital para lo que se debe adquirir un dispositivo llamado "Toque", el cual tiene un costo de 300 bolivianos, y para mantenerlo anualmente se deben cancelar 195 bolivianos, en caso de personas particulares y servidores públicos, y las instituciones deberán pagar 370 bolivianos.
"El día de hoy estamos lanzando la firma digital, significa que las instituciones, empresas y las personas podrán hacer sus trámites con el Estado mediante soporte electrónico, sin necesidad de viajar hasta la ciudad de La Paz", explicó García Linera. En la oportunidad, la autoridad también lanzó el trámite de titulación digital para los universitarios, con el fin de ahorrar el tiempo, evitar la burocracia y agilizar sus trámites ante las universidades y el Ministerio de Educación.
"Antes, mínimo, les hacían tardar 30 hasta 90 días, a partir de ahora solo deben entregar su certificado de nacimiento y la universidad enviará los formularios firmados digitalmente, todo con la firma de las autoridades académicas y en tres o cuatro días se concluirán los trámites; de esa manera, los universitarios ya no perderán él tiempo", manifestó el vicepresidente.
Así también, informó que a partir de hoy, la Aduana Nacional, junto a más de cinco mil operadores, comenzará a utilizar la firma digital, con el fin de simplificar los trámites correspondientes al comercio exterior. Además, el dignatario de Estado afirmó que este sistema también simplificará las declaraciones juradas que se realizan en la Contraloría General del Estado, la otorgación de certificados de antecedentes policiales y recomendó a las autoridades la AGETIC que pueda ingresar a Derechos Reales, donde se registran quejas de la población por la demora en los trámites, al igual que en Sala Murillo y Sala Provincia y otras instancias.
viernes, 19 de febrero de 2016
Este viernes será presentado el servicio de certificación digital en Bolivia
ste viernes será presentada la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información en Bolivia (AGETIC), y se lanzará el servicio de certificación de la firma digital, en un esfuerzo conjunto con la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB) como Entidad Certificadora Pública (ECP).
El servicio de certificación digital en Bolivia está orientado a reducir los procesos burocráticos y el tiempo necesario para cumplirlos. Con su certificado, el usuario podrá firmar documentos digitalmente y autenticar su identidad con validez legal. Se trata de una herramienta útil para personas que firman manualmente una gran cantidad de papeles cada día, para acelerar el envío de correspondencia o para reducir el tamaño de archivos físicos.
El acto de presentación se desarrollará en el hall de la Vicepresidencia del Estado este viernes 19 de febrero a horas 16:00. Contará con la presencia del Vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera; los ministros de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; y de Educación, Roberto Aguilar; y el viceministro de Telecomunicaciones, Marco Antonio Vásquez; y la presidenta de la Aduana, Marlene Ardaya, entre las principales autoridades.
Fecha de Publicación: 2016-02-18 19:40:49
El servicio de certificación digital en Bolivia está orientado a reducir los procesos burocráticos y el tiempo necesario para cumplirlos. Con su certificado, el usuario podrá firmar documentos digitalmente y autenticar su identidad con validez legal. Se trata de una herramienta útil para personas que firman manualmente una gran cantidad de papeles cada día, para acelerar el envío de correspondencia o para reducir el tamaño de archivos físicos.
El acto de presentación se desarrollará en el hall de la Vicepresidencia del Estado este viernes 19 de febrero a horas 16:00. Contará con la presencia del Vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera; los ministros de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; y de Educación, Roberto Aguilar; y el viceministro de Telecomunicaciones, Marco Antonio Vásquez; y la presidenta de la Aduana, Marlene Ardaya, entre las principales autoridades.
Fecha de Publicación: 2016-02-18 19:40:49
miércoles, 20 de enero de 2016
El DEBER, pionero en el periodismo de datos
Este jueves 21 de enero eldeber.com.bo publica su primer reportaje de periodismo de datos, una iniciativa pionera en Bolivia que contribuirá a la liberación de datos y a la transparencia de las administraciones públicas.
El trabajo que se presenta este jueves en la web de EL DEBER es el resultado de una investigación de ocho meses de un equipo en el que se mezclan los perfiles periodísticos, de programación y de diseño. Y será el primero del nuevo portal EL DEBER DATA, que acogerá en el futuro todos los reportajes de periodismo de datos que elabore el equipo de la web.
El espectacular resultado será un punto de inicio en el periodismo boliviano que tendrá impacto en la calidad de la democracia del país y abrirá una nueva línea de investigación periodística en Bolivia.
El periodismo de datos es una de las iniciativas digitales más revolucionarias en todo el mundo y persigue, entre otros objetivos, el acercamiento de datos que, pese a ser de carácter público y consultables por los lectores, requieren un moroso proceso de descarga, extracción, selección y análisis de datos.
EL DEBER se suma así a un conjunto de medios de comunicación de diferentes países que abanderan el periodismo de datos como una contribución a la sociedad y a la democracia.
Con el apoyo de EL DEBER, Oxfam, Hivos y La Pública, el reportaje fue elaborado bajo el guiaje de la periodista argentina Sandra Crucianelli, profesora de periodismo de datos de la Universidad Knight de Texas, y fue elaborado por un equipo integrado por la periodista Nelfi Fernández, el desarrollador Williams Chorolque y la diseñadora Elizabeth Aróstegui.
El trabajo que se presenta este jueves en la web de EL DEBER es el resultado de una investigación de ocho meses de un equipo en el que se mezclan los perfiles periodísticos, de programación y de diseño. Y será el primero del nuevo portal EL DEBER DATA, que acogerá en el futuro todos los reportajes de periodismo de datos que elabore el equipo de la web.
El espectacular resultado será un punto de inicio en el periodismo boliviano que tendrá impacto en la calidad de la democracia del país y abrirá una nueva línea de investigación periodística en Bolivia.
El periodismo de datos es una de las iniciativas digitales más revolucionarias en todo el mundo y persigue, entre otros objetivos, el acercamiento de datos que, pese a ser de carácter público y consultables por los lectores, requieren un moroso proceso de descarga, extracción, selección y análisis de datos.
EL DEBER se suma así a un conjunto de medios de comunicación de diferentes países que abanderan el periodismo de datos como una contribución a la sociedad y a la democracia.
Con el apoyo de EL DEBER, Oxfam, Hivos y La Pública, el reportaje fue elaborado bajo el guiaje de la periodista argentina Sandra Crucianelli, profesora de periodismo de datos de la Universidad Knight de Texas, y fue elaborado por un equipo integrado por la periodista Nelfi Fernández, el desarrollador Williams Chorolque y la diseñadora Elizabeth Aróstegui.
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